domingo, enero 04, 2015

Los Principios Fundamentales de Estados Unidos

¿Cuales son los principios fundamentales de los Estados Unidos? ¿Que significa la Declaración de Independencia, la Constitución, y los 'padres fundadores'?
José Piñera, ex-ministro chileno y autor del sistema chileno de pensiones (inspirado y aconsejado por el economista premio Nobel Milton Friedman), lo explica en esta conferencia (en Español), con pasión y sabiduría que supera la mayoría de los líderes politicas norteamericanas actuales:
http://www.elcato.org/special/cato-univ-guatemala2/videos/lunes2.html.

domingo, noviembre 25, 2012

Porque las intervenciones del gobierno siempre fracasan

Para cuidadanos y catedráticos de derecho que creen que el gobierno es Papá Noel, capaz de regalar la prosperidad (y los servicios medicos gratis) a la nación por medio de manipulaciones del mercado, es preciso repasar ciertos principios fundamentales, faciles de entender aunque también faciles de olvidar, de economía.
Pocos economistas han ilustrado tan claramente como Ludwig von Mises porque los controles de precios (y por extensión todo tipo de intervención en el mercado) no funcionan, nunca logran sus resultados deseados. Por eso presentamos aquí un extracto del capítulo 'Intervencionismo' de su libro 'Política Economica', publicado por Union Editorial (www.unioneditorial.es) y disponible tambien de www.CasaDelLibro.com:

El gobierno oye que la gente se queja de que el precio de la leche ha subido. La leche, ciertamente, es muy importante, sobre todo para el crecimiento de los niños. Por consiguiente, el gobierno fija el precio máximo de la leche, un precio máximo que es menor de lo que sería el potencial precio del mercado. Y ahora dice el gobierno: «Ciertamente, hemos hecho todo lo necesario para facilitar a los pobres padres comprar toda la leche que necesiten para alimentar a sus niños.»
Pero ¿qué pasa? Por un lado, el mejor precio de la leche incrementa la demanda. La gente, para quien no hubiera posible comprar leche al mayor precio, puede ahora comprarla a precio más bajo, que el gobierno ha decretado. Por el otro lado, algunos productores, precisamente aquellos que estaban produciendo a los más altos costos, esto es, los productores marginales, empiezan ahora a sufrir pérdidas, pues el precio que el gobierno ha decretado está por debajo de los costos que ellos tienen que pagar. Esto es un aspecto muy importante en la economía de mercado. El empresario privado, el productor privado, no puede tener pérdidas por largo tiempo. Y como no puede tener pérdidas en la producción de leche, restringe la producción de la misma con destino al mercado. Puede vender algunas de sus vacas al matadero, o, en vez de leche, puede vender otros productos derivados de la leche, como, por ejemplo, yogur, mantequilla o queso.
Así, la interferencia del gobierno en el mercado, fijando el precio de la leche, originará un menor cantidad de leche que antes, y al mismo tiempo habrá una mayor demanda de la leche. Quienes están dispuestos a pagar el precio decretado por el gobierno, no pueden comprarla. Otra consecuencia será que la gente, ansiosa, se apresurará para estar entre los primeros en las tiendas. Tendrán que esperar fuera. Las largas colas de gente esperando en las tiendas siempre parecen un fenómeno familiar en una ciudad en la que gobierno ha decretado precios máximos para los productos que él considera importantes. Esto ocurrió en cualquier lugar donde el precio de la leche fue puesto bajo control. Siempre fue pronosticado por los economistas.
Pero, ¿cuál es el resultado del control de precios impuestos por el gobierno? El propio gobierno queda decepcionado. Deseaba satisfacer a los consumidores de leche, pero, en realidad, los ha dejado insatisfechos. Antes que el gobierno interfiriera la leche era cara, pero la gente podía comprarla. Ahora solamente hay una cantidad insuficiente de leche disponible. Por lo tanto, el consumo total de leche deciende. La siguiente medida a que puede recurrir el gobierno es el racionamiento. Pero el racionamiento sólo significa que cierta clase de gente tiene privilegios y consigue leche, mientras que otra mucha no consigue leche en absoluto. Quién consegue leche y quién no, es algo siempre determinado de una manera muy arbitraria. Se puede determinar, por ejemplo, que los niños menores de cuatro años pueden consumir leche, y que los niños de más de cuatro años, o de entre cuatro y seis, pueden disponer solamente de la mitad de la ración que reciben los niños de hasta cuatro años.
Haga lo que haga el gobierno, el hecho es que hay solamente una menor cantidad de leche disponible. Así, la gente está todavía más insatisfecha que estaba antes. Entonces el gobierno les pregunta a los productores de leche (porque el gobierno no tiene suficiente imaginación para averiguarlo por sí mismo): «¿Porque no producen la misma cantidad de leche que antes?». El gobierno recibe la siguiente respuesta: «No podemos hacerlo porque los costos de producción son mayores que el precio de venta máximo que le gobierno ha establecido.» Entonces el gobierno estudia los costos de los diferentes bienes de producción y descubre que uno de los bienes es el forraje.
«Oh -- dice el gobierno-- el mismo control que hemos aplicado a la leche lo aplicaremos ahora al forraje. Determinaremos un precio máximo para el forraje y entonces podrán alimentar sus vacas a un menor precio, con un gasto total menor. Todo estará bien y podrán producir más leche y vender más leche». Pero, ¿qué pasa ahora? La misma historia se repite con el forraje y, cómo pueden entender, por las mismas razones. La producción de forraje cae y el gobierno está otra vez enfrentado con un dilema. El gobierno organiza nuevas reuniones para averiguar qué está mal con la producción de forraje, y obtiene de los productores de forraje la misma explicación que había recibido de los productores de leche. Así es que el gobierno debe avanzar otro paso, dado que no desea abandonar el principio de control de los precios. Establece precios máximos de los productos necesarios para la producción de forraje. Y la historia se repite otra vez.
Al mismo tiempo, el gobierno comienza a controlar también nos huevos, la carne y otros productos de primera necesidad. En cada oportunidad, el gobierno obtiene el mismo resultado, y en todos los casos las consecuencias son las mismas. Cada vez que el gobierno fija un precio máximo para los bienes de consumo, tiene que retroceder hacia los bienes de producción, y limitar los precios de los bienes de producción, necesarios para producir los bienes de consumo sujetos a control de precios. Así es que el gobierno, habiendo comenzado con unos pocos controles de precios, va más y más atrás en el proceso de producción, fijando precios máximos para todo tipo de bienes de producción, incluyendo, desde luego, el precio del trabajo, porque sin control de los salarios el «control de costos» del gobierno carecería de sentido.
Más aún: el gobierno no puede limitar su interferencia en el mercado solamente a los bienes que considere de primera necesidad, como la leche, la mantequilla, los huevos y la carne. Necesariamente debe incluir los artículos de lujo, porque, si no limita estos precios, el capital de trabajo abandonarían la producción de artículos de vital necesidad, y se volcarían en producir esos bienes, que el gobierno considera artículos lujosos innecesarios. Así, la aislada interferencia en uno, o en unos pocos precios de bienes de consumo, siempre provoca efectos -- y es importante entender esto -- que son aún menos satisfactorios que las condiciones que predominaban antes. Cuando el gobierno no interfería en los precios de la leche y los huevos, ya estos productos eran caros. Después de la interferencia del gobierno, comenzaron a desaparecer del mercado. El gobierno consideraba estos bienes tan importantes que se decidió a intervenir: Deseaba incrementar la cantidad y mejorar el abastecimiento. El resultado fue totalmente opuesto: la aislada intervención provocó una situación que, desde el punto de vista del gobierno, es aún más indeseable que la situación anterior, que el gobierno desea modificar. Si el gobierno no se detiene en su intervención, finalmente llegará a un punto en el que todos los precios, los salarios los tipos de interés..., en pocas palabras: todas las costas en el sistema económico total son fijados por él. Y esto es, simplemente, socialismo.

Esto es porque las intervenciones en el mercado libre, incluyendole a Obamacare, son destinados al fracaso.

martes, noviembre 20, 2012

Mary Anastasia O'Grady: Al gobierno argentino se le acaba el dinero ajeno

Once años después de una crisis cambiaria y de deuda que derrocó al gobierno del presidente Fernando de la Rúa, Argentina está nuevamente bajo la amenaza de un descontento popular. Se estima que alrededor de 700.000 porteños marcharon el 8 de noviembre en Buenos Aires (que tiene una población de 3,1 millones), para expresar su oposición a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Incluso teniendo en cuenta una posible exageración de los proponentes de la marcha, que suministraron la cifra, fue un movilización de envergadura.
Leer el articulo completo a El Instituto Cato.

domingo, noviembre 18, 2012

¡Estimados republicanos!

Si Romney hubiera alcanzado el porcentaje de hispanos de Bush, podría haber sumado alrededor de un millón de votos o más, casi la mitad del margen del voto popular que Obama consiguió.
Leer el artículo completo aquí: The Wall Street Journal en Español: ¡Estimados republicanos!

Brett Stephens Escribe de la Inmigración

"Si el argumento es que los inmigrantes ilegales están sobrecargando el estado de bienestar, esto es un argumento para reducir el tamaño del estado de bienestar, no para deportar a 12 millones de personas. Si el argumento es que estos inmigrantes 'roban' trabajos, entonces la persona que razona de esta manera o no entiende el mercado libre o aspira a que sus hijos se convierten en mozos y sirvientes."
"Y si el argumento es que estos inmigrantes no comparten nuestros valores, entonces la religiosidad, el trabajo duro, el estoicismo personal y el sentido de obligación familiar expresado tras miles de millones de dolares de remesas no son valores Norteamericanos."
Leer el artículo completo (en Ingles) a: The Wall Street Journal.

viernes, noviembre 16, 2012

Los Republicanos y el Voto Hispano 2014

[Read the complete article in English at:www.HHCapitalism.com.]
El voto hispano y la reforma inmigratoria están recibiendo atención renovado después del fracaso de los Republicanos en la elección de 2012. Los Republicanos se están despertando al hecho de que un demográfico que está creciendo a más de 40 por ciento por década, con más de 20 millones con derecho a voto, no puede ser ignorado ni ofendido. Los Republicanos deben cambiar su estrategia, sus prioridades de políticas y quizás lo más importante, su actitud hacia los inmigrantes. Como dijo Peggy Noonan, ex escritor de discursos del Presidente Ronald Reagan, a algunas personas no les gustan los Republicanos porque perciben que a los Republicanos no les gustan ellos.
¿Qué deben hacer los Republicanos? Quizás trés cosas:
Primero, tratar a los hispanos como todos los demás. Segundo, educar a la gente acerca de los principios constitucionales de gobierno limitado, y del mercado libre. Por ejemplo, este autor da conferencias sobre la Revolución Norteamericana, la Declaración de Independencia y la Consitución de Estados Unidos (sin predicación política partidista) en iglesias españoles tanto como en la radio de habla Español.
Tercero, los Republicanos deben participar de manera activa y positiva en la reforma inmigratoria. Deberían proponer sus propias proyectos de ley, paso a paso. En mi opinión, no es necesario infligir una larga y dolorosa operación quirúrgica dental al público norteamericano; la reforma no tiene que ser un gran proyecto comprensivo, corruptible, sino que se puede proponer un pequeño cambio a la vez, debatirlo durante un corto periodo de tiempo, votar sí o no y seguir adelante con la proxima pequeña propuesta.
Los Republicanos pueden proponer soluciones basadas en principios del mercado libre, que resultarán más humanitaria y más efectivo que sólo el cumplimiento por la fuerza de las leyes actuales. Deben borrar en absoluta la noción de que vamos a deportar 11 millones de personas. ¡No va a suceder!
Los inmigrantes no perjudican a los estadounidenses nativos. La economía estadounidense sigue creando cientos de miles de trabajos por año que requieren educación y formación laboral mínimas (no obstante la Gran Recesión). La presencia de los inmigrantes resulta en precios más bajos y oportunidades de ascenso para los estadounidenses.
Los problemas comunmente asociados con la inmigración -- crimen, enfermedades infectuosas, terorismo, asimilación, narcotráfico etc. -- todos se verían mejorado bajo un régimen de inmigración más liberal, más acordado con la realidad económica. Ronald Reagan, Republicano conservador y presidente de Estados Unidos (1981-1989) reconoció este.
El Dream Act no es la peor cosa jamás propuesta; es algo con que podemos vivir. Decimos que los indocumentados deben ponerse en fila como todos los demás, pero no hemos proporcionado ningún fila en absoluta para la mayoría de ellos.
Hay que luchar en favor de buenas políticas, no en contra de buenas personas.

domingo, marzo 25, 2012

ObamaCare nos arrastra en la dirección equivocada

La Fundación Heritage dice: "El sistema de salud de Estados Unidos necesita una buena reforma, pero no la clase de cambios decretados por la nueva ley de atención médica.
"La Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (PPACA), comúnmente conocida como “Obamacare”, arrastra a nuestro sistema de salud en la dirección equivocada.
"Esta ley tan impopular impone control federal sobre beneficios y financiación de la atención médica, establece un complejo sistema de salud de modelo único y centraliza las decisiones de la atención médica de América en Washington.
En lugar de eso, el Congreso debería transformar el sistema de salud en uno que empodere a personas y familias – no a Washington – para controlar un mayor número de decisiones respecto a su atención médica."
Leer el artículo completo a: http://www.libertad.org/obamacare.

domingo, septiembre 11, 2011

Recordando el 11 de Setiembre: El Capitalismo bajo asalto

El capitalismo no es la misma cosa que industria pesada a gran escala o altos y gloriosos rascacielos. Es la cooperación voluntaria de las personas libres en el mercado; el intercambio entre amigos, vecinos, proveedores y compradores desde el vecindario hasta el mundo entero. Sin embargo, sólo el capitalismo en su forma mas avanzada habría podido producir los Estados Unidos tal como lo conocemos y todo lo que ha edificado, incluyendole a uno de los más grandes testimonios del capitalismo: el Centro de Comercio Mundial, o World Trade Center.
No es entonces por casualidad que los fascistas islámicos elegieron descargar su rabia contra las Torres Gemeles. Representan todo lo que una disposición mental atrasada, de tribu, intolerante e ignorante pudiera depreciar: la libertad individual, la tolerancia de las diferencias, la libertad de la religión, el interés entendido como un intercambio de valores tras el tiempo, la igualdad entre los sexos, la propiedad privada y el estado de derecho en la tradición occidental.
Los terroristas nos odian por quienes y que somos. El capitalismo funciona y ofrece esperanza a millones de personas que acuden a las tierras de las naciones capitalistas. El comunismo, el fascismo y la ley Sharia islámica fundamentalista no ofrece más que cárceles, cámaras de tortura y privaciones tantas físicas como mentales hasta la muerte para todos con excepción de la élite más privilegiada.
Las víctimas inocentes de los ataques del once de setiembre murieron por haber vivido, y por lo tanto defendido, la libertad y el capitalismo. Entre los honores que les otorgamos, que seguimos defendiendo estos mismos principios.

domingo, julio 03, 2011

Un Gran Latinoamericano Enseña sobre Los Padres Fundadores de los Estados Unidos

Jose Piñera es hermano del actual presidente de Chile (Sebastián Piñera). En 1980 era Ministro del Trabajo y Previsión Social y en este cargo creó el sistema privado de pensiones basado en la capitalización individual; uno de los sistemas de pensiones más exitosos del mundo.
En esta charla en la Universidad Francisco Marroquín en enero 2010, habla con profundo conocimiento de su pasión e inspiración: La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos, regalo de los Padres Fundadores.
http://www.elcato.org/special/cato-univ-guatemala2/videos/lunes2.html

(Si sólo nuestros propios congresistas y senadores tenían tanto conocimiento y pasión…)

Día de Independencia

El 4 de julio (desde 1776) es el gran día patriótico en los Estados Unidos, el Día de Independencia. Este día (y por lo tanto, cada día del año) les ruego a mis amigos inmigrantes y ciudadanos de que aprendan más sobre la historia y el significado de este día. Estados Unidos es un país excepcional y esto resulta en gran parte de que hemos tenido una extraordinaria generación de hombres y mujeres a finales del siglo 18 que nos han regalado la Declaración de Independencia y la Constitución. Estos dos documentos, y los ciudadanos que los defenden, se han demostrado más duradero que cualquier otro fundamento de gobierno que rige en el mundo hoy en día.  Gracias a los ‘padres fundadores’ a pesar de que se disputaron amargamente entre sí, fundaron un país que a pesar de ser uno de los más joven en el mundo, es uno de los más viejos y duraderos en terminos de continuidad de sus instituciones; tras profundos cambios sociales, no ha sufrido los múltiples revoluciones y catástrofes violentos que han plagado la mayoría de los demás países. Y eso ha permitido que este país se convierta en uno de los más libres, más prosperos y más justos que jamás han existido en el mundo.
Hay muchas formas de aprender, sobre todo por la lectura de buenos libros. Pero uno puede empezar con ver unas buenas películas que están disponibles en forma de DVD por alquiler de Blockbuster o NetFlix etc. Por ejemplo:
  • ‘The Revolution’, hecho en 2006, es una serie de The History Channel sobre las provocaciones, debates y batallas de la guerra por la independencia.
  • ‘1776’, hecho en 1972, es un divertido comedia musical que trata con el debate sobre la independencia en el Congreso Continental.
  • ‘Revolution’, hecho en 1985 con Al Pacino en el rol principal, trata con la experiencia de gente común y corriente de la guerra por la independencia.
  • ‘The Patriot’, hecho en 2000 con Mel Gibson, es un relato de un hombre de familia obligado a quitar su hogar para luchar contra los ingleses en la guerra revolucionaria.

PERO LO MEJOR en mi opinión es la serie de HBO ‘John Adams’ que relata todos los acontecimientos de la revolución norteamericana a través de la experiencia de uno de sus protagonistas más importantes que se convirtió más tarde en nuestro segundo presidente (y padre del sexto presidente). Es una producción impresionante, divertido y muy educativo, también con un tema musical poderosa y emocionante.
Este pasado sábado 2 de julio yo presenté un resumen del primer episodio y el segundo episodio en su totalidad de esta serie con una breve conferencia (en Español) en La Iglesia en el Camino en Van Nuys, California.  Lo que sigue es una adaptación de esa conferencia:
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En anticipación a nuestro gran día patriótico, el Día de Independencia que es el 4 de Julio con sus festividades y fuegos artificiales, vamos a conocer mejor los hombres y mujeres que nos han regalado este día, por medio de la película John Adams de HBO.
Cononcen quizás a George Washington. Pues, fue John Adams el que le nombró a George Washington como Comandante en Jefe del Ejército Continental (revolucionario) y fue más tarde su vice presidente. Conocen quizás a Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia. Pues era John Adams el que nombró a Jefferson para que escriba este documento, puesto que a Adams le faltaba el tiempo para escribir mientras estaba conduciendo el debate verbal en el Congreso Continental a favor de la independencia. Cononcen quizás a Benjamin Franklin. Adams trabajó junto con Franklin por la independencia y mas tarde en Francia para conseguir el apoyo imprescindible de los franceses en la guerra contra los ingleses. Por todo eso yo llamo a Adams ‘el más grande de los fundadores que nunca llegó su rostro adornar un billete de dólares’ (el más grande fundador deconocido).

Hace 250 años atrás en el siglo 18, había en la costa este de América del Norte 13 colonias regidas por el Rey Jorge III de la Gran Bretania (o Inglaterra). Las colonias no eran estados propios ni tampoco eran unidas. No había en aquella época “Estados Unidos”.

Los súbditos de la corona británica que vivían en estas colonias ya tenían la costumbre de gobernarse a sí mismos sin interferencia. Pero el rey y el Parlamento británico trataron de hacer a los colonos cumplir con un régimen cada vez más intolerable de impuestos, arranceles, la prohibición del comercio exterior fuera del imperio británico, la obligación de hacer estampillar y aprobar los más frívolos artículos de comercio; de aceptar que se acuartelan los soldados británicos en cualquier casa que se les ordenan; soldados cada vez más numerosos. Todo esto sin que los colonos tengan voz ni derechos ni diputados americanos en el Parlamento británico. Por eso se levantó el grito ‘no a la imposición sin representación’ y que las tensiones crecieron.

En este tiempo vivía John Adams en Boston, capital de la colonia de Massachussetts: Abogado humilde, hijo de granjero, hombre de principios, padre de familia, cristiano de confesión y de convicción. Adams se hizo conocer por su defensa de un grupo de soldados británicos acusados de asesinato en lo que los colonos llamaban el ‘Masacre de Boston’ pero que Adams juzgaba un motín o disturbio en que los soldados habían actuado en auto defensa. Su defensa de los soldados despreciados no complació para nada a los colonos, menos de todo su propio primo el activista Samuel Adams.
Adams esperaba que su demostración de justicia hubiera sido reconocida y apreciada por el rey y que la mano pesada del imperio se hubiera convertida mas lígera. Pero Jorge III decretó que cualquier juicio de soldados o oficiales británicos por crímenes capitales en el futuro no pudiera tener lugar en América sino en Gran Bretania, al otro lado del océano Atlántico. Así que aumentaban las decepciones y provocaciones, y con el tiempo la frecuencia de los disturbios tal como la ‘Fiesta del Té de Boston’ o ‘Boston Tea Party’ en que se lanzaron toneladas de té inglés en las aguas del puerto de Boston en protesta contra el comercio restringido con Inglaterra.

Ustedes van a compartir la experiencia de John Adams de todos estos acontecimientos. Y también van a conocer de cerca la familia de John Adam, su esposa y sus hijos. Van a ver Abigail, aconsejandole con sabiduría a su esposo, contrabalanceando sus defectos de carácter, como su vanidad, su testarudez, y su incapacidad de callarse cuando debería hacerlo. Por la propia admisión de John Adams, sin Abigail, en vez de convertirse en uno de nuestros líderes más importantes, él nunca habría dejado de ser un desconocido.

En 1774 la buena fe entre las colonias y el rey y Parlamento había empeorado a tal punto que Adams, junto con su primo Samuel Adams y representantes de todas las 13 colonias empezaron a reunirse en el Congreso Continental en Philadelphia, capital de la colonia de Pennsylvania, a 400 millas de distancia de Boston (viajando a caballo, ¡no por avión!) para discutir su defensa común contra la tiranía británica.

Los ciudadanos coloniales y los delegados del Congreso Continental no estaban para nada unidos sobre como hacer frente a la tiranía del rey de Inglaterra y mucho menos sobre la cuestión de la independencia. Algunos favorecieron una revolución armada por la independencia; otros o se sentían leales como súbditos del rey de Inglaterra y no querían romper con la patria, o pensaban que enfrentarse militarmente contra el imperio más poderoso del mundo que era Gran Bretania, estaba destinado a fracasar desastrosamente. Así que el debate seguía y se repitaba durante más de dos años.

La reconciliación se convirtía cada vez más imposible cuando batallas militares entre los rebeldes y las fuerzas británicas estallaron en Lexington y Concord en Massachussetts en 1775, seguidas por la batalla de Bunker Hill (o Colinas de Bunker) y el asedio de la ciudad de Boston. En Octubre de este año el Rey declaró ante el Parlamento que las colonias estaban en rebelión y que él va a armar una expedición militar lo suficiente para suprimir los rebeldes (es decir, masiva – más de 400 naves).

La familia Adams vivía en su granja en el pueblo de Braintree, al sur de Boston. Durante la batalla de Bunker Hill y el asedio de Boston, los truenos y luces de los cañones se percibieron desde su casa.
Su esposa Abigail cuidaba la granja y a los hijos durante las frequentes ausencias de su marido en Philadelphia. Los Adams no eran ricos y la vida no era fácil. Debido a los seguidos ataques sobre Boston, el comercio exterior estaba interrumpido y se les faltaban hasta las más necesarias mercancías de la vida cotidiana. Mientras tanto, enfermedades infecciosas estaban matando a muchos ciudadanos y soldados, y amenazando a la propia familia Adams.  Así que mientras John estaba debatiendo la independencia en Philadelphia, Abigail estaba vacunando a sus hijos y a sí misma contra la viruela, lo que en aquella época significaba arriesgar la muerte; de padecer la propia enfermedad durante unas semanas.

Ya que no quedaba duda sobre las intenciones del rey, el Congreso se unió sobre la cuestión, y eligió a Thomas Jefferson, terrateniente muy rico y representante de Virginia, para escribir la Declaración de Independencia.

El documento que Jefferson entregó sobrepasó todas las expectativas del Congreso. La Declaración no sólo rompió las colonias Américanas con el rey de Inglaterra. También proclamó ideales universales de derechos humanos, principios que amenazaban a cualquier déspota o régimen tiránico en cualquier país y en cualquier tiempo.
Lamentablemente, la institución de la esclavitud sobrevivió la revolución norteaméricana no sólo en los estados del sur sino en las propias haciendas de Thomas Jefferson y George Washington. Sin embargo, la Declaración en efecto estableció una civilización irreconciliable con la esclavitud, algo extraordinario en aquellas épocas. El coste de esta incompatibilidad se pagó 87 años más tarde en la Guerra Civil, bajo el presidente Abraham Lincoln.

La Declaración de Independencia cuenta con más de 1000 palabras. Pero hay una frase que se ha convertido inmortal, que resume todo su significado. Empieza:
  • “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades…”
Lo que es tan poderoso en estas sencillas palabras es el hecho de que ningún rey, ni aristócrata, ni emperador sostenía para nada como evidentes por sí mismas dichas ideas. Continua:
  • “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
Esto era, y sigue siendo, el credo de los Estados Unidos, un país imperfecto pero entre los más libres, más prósperos, más justos y más duraderos que jamás han existido en todo el mundo y en toda la historia humana.